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No más lágrimas

Espero que esta sea la última vez que lloro por ti, ayer lloré desde las cinco de la tarde hasta las nueve de la noche, lloré por incomprensión y por comprender a la vez lo que me había negado a ver. Lloré por mi tontería, por ser buena, amable y solidaria con personas que quizás no lo merecen.

Lloré porque me sentí sola, y no hubo un hombro donde pudiera posar mi cabeza y llorar hasta que me tranquilizara, no hallé unas manos que acariciaran mi cabello y me dijeran que todo iba a estar bien. Me sentí tan mal; sin fuerzas, sin ánimos, no quise comer, no quise estudiar; sólo llorar.

Sí, soy sensible… ¿y qué? Quisiera tener una amiga verdadera a mi lado para que me orientara y me diera ánimos, quisiera sacarme los sentimientos de la piel y del cuerpo para no pasar por esto, quisiera poder estar siempre sonriente con mi cara de coño e' madre. Pero no, sales tú y tus recuerdos, impidiéndome pensar en otra cosa.

Ayer mismo decidí regresar a mi antigua habitación, porque en la que había estado durmiendo me recuerdan cosas que han pasado y durmiendo allí me lo recuerdan aún más. A veces pienso que mi cama está embrujada; siempre siento algo como si intentaras hablarme, pero son sólo ilusiones porque en la realidad carezco de importancia o al menos para ti.

Sí, sí, sí… me lo han dicho ya muchas personas, empezando por mi mamá desde el mismo día en que llegué a casa empapada en llanto sin parar por el comienzo del fin de un ciclo. Y me he negado a aceptarlo hasta que veo la realidad lo que me sale es llorar, llorar y llorar.

Quisiera ser niña otra vez para no llorar por estas tonterías sino por las cosas que me hacían que me lastimara físicamente, esta vaina duele y lo demás es cuento… creo que esta situación ha sido una de las causantes de que entablara una amistad con Najlita, gracias amiga por apoyarme aunque sea desde lejos, compartimos el mismo sentimiento.

¿Pero sabes qué? No vale la pena seguir llorando por ti, si ni siquiera te preocupa o interesa lo que me pase. No vale la pena desperdiciar mis lágrimas en alguien al que simplemente le da igual mi existencia; aunque para mí no sea un equis, no vale la pena pensar en alguien que no piensa en ti, no vale la pena tratar de buena manera a alguien que simplemente es déspota.

Sé que hay un dicho que reza que "Es dando como se recibe", pero creo que cuando las personas se portan bien y son incondicionales con la gente que aprecia, no es justo cuando los otros le salen con un desplante. A partir de hoy no más lágrimas, me las tragaré o quizás me ría compulsivamente para no llorar.

No más lágrimas, al menos no por ti.

...De repente desperté con esa sensación

Eres surreal
¿Por qué eres tan hermosa?
¡¡FEA!!
Tienes MUCHO potencial
¿Qué te crees?
Quédate conmigo
¿Cuándo piensas cambiar? ¿No te cansas de ser así?
Nunca cambies
Estas palabras tomaron mi sueño, las rojas fuertes y ofensivas y las de los otros colores con varias facetas de delicadeza; me hicieron recordar varios momentos de mi vida. Algunos buenos y sublimes, otros muy malos y tristes. Me desperté a las 2 de la madrugada luego de escuchar el eco en mi cabeza de este montón de frases... preguntándome a qué se debía, preguntándome si sería un reflejo de su pensamiento -o mejor dicho de sus pensamientos- mientras suspiraba profundamente.
Me volví a sumergir en el sueño y sentí que alguien me llamaba, me necesitaba... él deseaba tenerme a su lado; no con algún fin carnal sino de comprensión, de desahogo, necesitaba que le escuchara y le comprendiera sobre algo que le estaba pasando, necesitaba mi abrazo y mi mano amiga...
Pero sé que sólo necesita eso, nada más.
Si me necesitas sólo pega un grito, que si te has portado bien
yo sabré cómo ayudarte y no te negaré mi ayuda.
Cuídate mucho.

60 cosas que me sacan la piedra

1. Que me digan CARAJITA
2. Ver palabras mal acentuadas
3. Escuchar reggaetón
4. El “jumjuneo” de mi hermano
5. La incompetencia de las personas
6. Un pretendiente, novio o cerca de eso inculto
7. La falta de lógica
8. Que me pregunten si algún día me operaré los senos
9. La bulla en clases
10. Las conversaciones latosas y sin sentido
11. Los libros de autoayuda
12. Las chicas rubias plásticas masticando chicle
13. Las personas que dicen que estudian comunicación social para ser actrices, actores o animadores.
14. Que me manden a cocinar si yo no lo quiero
15. Que me piropee un metrosexual
16. El famoso piropo “Mami, tu mamá tuvo que ser pastelera para fabricar tal bombón como tú”
17. La mentira
18. Que me ladillen
19. Que me insistan
20. Que no comprendan que cuando tengo sueño quiero dormir, y punto. A quedarme bien rendida
21. La gente tira la piedra y esconde la mano
22. Que me usen
23. Que me digan lo que tengo que hacer (los consejos son una cosa y las órdenes son otras)
24. No poder escribir cuando tengo una buena idea porque algún re***** quiere que yo haga otra cosa
25. El olor a fritanga
26. Que me despierten bruscamente
27. La merluza
28. La sensación y el olor del sudor
29. Planear las cosas a última hora
30. Tener que pagar los platos rotos por alguien
31. El número 9
32. La voz chillona de mi hermano
33. Poner mis pies en el suelo sin medias y que pise la arena
34. Cuando mi papá insiste en que baile salsa sabiendo que yo no sé bailar
35. Que me ladillen diciéndome a cada rato que debo maquillarme
36. Que pregunten insistentemente “¿Qué shampoo usas? ¿Te secas el cabello?”
37. La idea que dentro de un mes tendré un hermanito
38. Que me regalen cosas rosadas y de Hello Kitty
39. Las colecciones de mis amigas de “muñecas Barbie”
40. Que me digan que me “parezco” a una Bratz
41. Las exageraciones permanentes
42. Cuando la gente no capta las indirectas
43. Que me obliguen a comer sin querer
44. Tener que portarme bien/mal cuando no me sale
45. Los zapatos de tacón a diario
46. El tomate de árbol
47. La gente chabacana
48. El sonido del secador de pelo
49. El agua fría en mi espalda
50. Gritar para que me abran la puerta en mi casa
51. Tener la regla justamente el día que mis amigos/familia me invitaron a la playa
52. El ringtone del celular de mi mamá
53. Cuando mi padrastro me dice “licenciada” aún sin serlo oficialmente
54. La pregunta de algunos hombres “¿Mami… todo eso es tuyo?”
55. El machismo de los hombres de mi familia paterna
56. Comer patas de cochino
57. Montarme en una perrera (transporte público muy peculiar en Guayana) =S
58. Bañar a un perro
59. Que me digan mi segundo nombre
60. Quedar insatisfecha con respecto a cosas en las que tenía una expectativa positiva.


Este meme se lo paso a mis cuaimas del CUABLOVE y a todos los que quieran hacerlo

Para ti, que ya no estás

Sé que me piensas a cada instante,
Y cuando vas a dormir lo haces intensamente,
Que en ese corazón fuerte aún hay algo hacia mí,
A pesar del daño, la dejadez y la distancia
Me sigues pensando, me sigues soñando,
Y aunque las circunstancias nos separan,
Sé que no saldré de ahí dentro fácil,
Igual que tú de mí.

El sólo recordar es un indicio,
En cada palabra que sale de ti… aunque no la vea,
En cada cosa que haces para manifestarte
Y hacerme saber que aún estás ahí…
Quizás no sea esperando por mí,
Sino estando a la expectativa
Quizás el dolor y las lágrimas te han secado un poco,
Quizás los errores que se cometen una y otra vez,
Te han decepcionado; pero sé que sigues allí,
Y que yo estoy contigo adentro, así no lo aceptes.

Y en lo lejano, un abrazo se desea,
Una lágrima cae sobre la mejilla a falta de un beso,
Un deseo que no se apaga;
Una esperanza que no se pierde…
Con ganas de que tus ojos se vuelvan a reflejar en los míos,
Con el mismo brillo, con la misma ilusión,
Pero las cosas han cambiado y el pasado opaca el resplandor,
Deja cicatrices en las que sólo el tiempo sabrá si se curan o no.

Sólo quería decirte esto antes de dormir, que;
Agradezco que perdones mis errores,
Agradezco que respetes mis prioridades,
Sé que tienes razón en muchas cosas en las cuales me niego a aceptar,
Yo también te pienso, yo también me pregunto
¿Qué harás?, ¿Cómo te estará yendo?, ¿Me habrás olvidado?
Quisiera un largo y fuerte abrazo;
Sin emociones feas, sin malos recuerdos,
Sin iras, sin lágrimas ni tristeza.

Pero es así como ahora nos encontramos,
Quién sabe si lo que deseemos algún día llegue a realizarse
Quién sabe si algún día se me lleguen a olvidar tus ojos,
Tu sentido del humor, tu estilo particular,
Tu manera de hablar, tu singularidad.
Mientras pienso, suspiro y cierro mis ojos,
Ya es tarde, mañana hay clases y mis ojos piden descanso.

Esos ojos, que son sólo tuyos y se iluminan con pensarte,
Un par de azabaches a los que algunos han llamado malignos,
Siempre pensando, siempre extrañando, siempre recordando,
Que descanses, gracias por armar un capítulo conmigo.
Esto es para ti…


Irma P.S.
7 de mayo de 2008
3:30 a.m.

El Falso cliché del Amor Eterno

Vamos a estar claros señores, ese mito que Disney nos ha vendido que a la primera persona que le echemos el ojo, nos mueva el piso, nos afloje las piernas –y entre otras cosas más- será nuestro único y gran amor no es nada seguro. Me choca que a estas alturas haya personas suspirando y llorando por personas que no les convienen usando el argumento “Es que es el amor de mi vida”.

Llámenme anti-romántica o sobre-ácida si quieren, pero es la purita verdad. O sea, no analizamos cuando estamos en ese estado –me incluyo, quizás no haya dicho “Amor de mi vida” pero sí me he enfrascado-. A veces creo que nos falta un poco de sentido crítico y de frialdad al buscarnos una pareja, un novio, el enchuque de tiempo o lo que sea evaluando detalladamente si tienen la madera suficiente como para “darnos la talla” y preguntarnos qué es lo que pretendemos con ellos en planes inmediatos y futuros.

Hay algunas cosas importantes a considerar, como por ejemplo:
¿Qué futuro tenemos juntos?

Yo me declaro fóbica del matrimonio –aunque fanática de la planificación-, la palabra nada más me produce escalofríos es mucha responsabilidad llegar al estado en el que despertarás todos los días al lado de la misma persona, compartiendo vidas, hábitos, malas mañas entre otras cosas. Y de enfrentar con valentía los problemas que se acarrean juntos, hace falta demasiado guáramo, decisión y certeza como para llegar a un paso así. Desde mi punto de vista pienso que las personas “no deberían” divorciarse, pero si llega un punto en el cual no hay marcha atrás y todo se está volviendo un desastre es mejor separarse a que vengan más problemas y acabemos nuestra existencia amargados. Hay personas ajenas a las circunstancias reales que dicen “¿Pero qué estás haciendo, si ustedes son el uno para el otro?”, ellos pueden opinar desde su óptica, pero no saben qué es lo que de verdad pasa.

En la vida estamos llenos de apariencias y de lo “lo que se ve”, pero para lo que los terceros es evidencia de felicidad y perfección, para otros puede ser un disimulo de una relación que esta yendo mal. La felicidad es algo realmente relativo, como el bien y como el mal; las cosas carnales son permanentes, a la larga nacemos para morir y al final lo que importa en una pareja es la comprensión, el estar de acuerdo y las metas en común. La felicidad no es ningún estado permanente de ánimo condicionado a las disposiciones de la pareja, es estar contento con uno mismo porque se siente satisfecho de lo que hemos crecido como personas.

Anteayer hablaba con un grupo de compañeras de la universidad con respecto a la elección de parejas, el grupo entero ya estamos en el octavo semestre de la carrera, prácticamente a un año de graduarnos de periodistas; llegamos a la conclusión que para estar más seguras en un futuro necesitamos alguien “a nuestro nivel”. Sí, a nuestro nivel. Me explico, alguien con nuestro nivel de instrucción, raciocinio y entendimiento –hasta más si es necesario- que no nos haga pasar pena delante de otras personas con cierta cultura, que respete nuestras prioridades y decisiones, alguien que se identifique, valore y apoye nuestro trabajo y méritos, alguien que tenga conocimiento, responsabilidad y madurez de lo que serán nuestras vidas en el futuro.

Obviamente no se pasa por debajo de la mesa que para que las cosas estén a la par pues tenemos que considerar de igual manera a nuestra pareja, en fin buscarnos a alguien que sea compatible. Hay hombres y mujeres extremadamente básicos, que no se ocupan de nada más que vivir el presente sin preocupación alguna y sin pensar en las aspiraciones para el futuro. Yo creo que peco muchas veces en cuanto a la aspiración, siempre pienso en grande; algunos lo llaman egocentrismo, yo lo llamo justificar mi existencia.

Juntos pero no revueltos

Hay personas EXCESIVAMENTE perturbadoras, están en todos lados buscando, acechando, captando cualquier situación irregular para “armar el saperoco”, creo que quizás a esas personas les pusieron el chip de la “pertenencia” en la cabeza; hay muchos hombres y mujeres cavernícolas que piensan que pueden poseer la existencia del otro a su antojo. Si se dejan, pues es realmente triste. Es necesario respetar las prioridades del otro, dando algo de confianza o al menos del beneficio de la duda.

Volviendo a la conversación femenina estábamos el otro día conversando entre mujeres sobre que a algunos hombres que no se les puede demostrar simpatía o amabilidad porque ahí mismo piensan que queremos “algo” con ellos, sé que en el caso de las mujeres también pasa eso. Para esas personas tengo tres palabras algo fuertes: “rolo e' gall@s”. Sí, lo sé quizás algunas personas que estén leyendo esto y se sientan aludidas dirán: ¿Qué se cree esta carajita como para decir eso? Pues bueno, lo digo porque así es… uno a veces es amable para quedar bien parado, simpático, agradable y bien visto cuando luego se encuentra enredado en un lío “amoroso”, la solución: Ser ácido. Entiendo que hay personas que no les sale esto, pero a la larga resulta conveniente decir las cosas de una vez y como son a estar en estas situaciones incómodas. (Nota personal: Yo sí, soy ácida… ¿Y qué?)

Aclarar las cosas a tiempo es mejor que aguantarse una cantidad de tiempo por gritarle a ese (a) gall@ “Coño, ¿tú no entiendes que yo no quiero nada contigo, o es que no te has dado cuenta como te trato?”, puede que luego se sientan mal, pero les aseguro que con el paso del tiempo eso será lo mejor ya que se habrán sacado a un peso de encima y la otra persona saldrá de su confusión. No soy una doctora corazón, ni mucho menos pero todo esto es una reflexión de lo que he visto y vivido.

Los finales felices no vienen de gratis, hay mucha tela por cortar en la vida y sobretodo si es en pareja; sí, hay personas que asumen su responsabilidad del matrimonio hasta el fin y logran salir exitosos. Pero hay personas que tiran la toalla por incompatibilidad, incomodidad, entre otras circunstancias lo cual es respetable pues cada quien ve qué es lo mejor que puede hacer con su vida, si vale la pena seguir en pie de lucha o si se claudica.

Acordémonos que la lengua es –sin duda alguna- el peor castigo del cuerpo, hoy sabemos lo que tenemos, mañana quién sabe si nuestro futuro se asemeje a lo que aspiramos o queremos pero es importante ser honesto con uno mismo y “tomar al toro por los cachos”, sé que esto no es fácil, sobre todo si debemos lidiar con los sentimientos que se posesionan de nosotros. Pero al final de toda esta ronda tenemos que sentirnos orgullosos de nosotros mismos, de lo que pudimos lograr y superar a costa de nuestro carácter y firmeza. La próxima vez que vuelva a escuchar a algún amig@ llorar por un alguien que NO lo vale y que diga “Pero es que él (ella) es el amor de mi vida”, creo que me va a dar el ataque de epilepsia y vomitaré todo esto que escribí.

(Nota Personal: ¡Me siento tan orgullosa de no ser una niña fresa o rosa!)